Una psicóloga en una reunión grupal levantó un vaso de agua y preguntó
- ¿Cuánto pesa este vaso?
las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos, pero ella respondió:
Y continuó:
- Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellas un rato no pesan, si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el días se pueden enquistar y no nos dejan centrarnos en las soluciones. Preocuparnos en exceso absorbe nuestras energías y nos agota. Está muy bien ser consciente de los problemas, dificultades y riesgos, pero sin llenar la cabeza de preocupaciones por mucho tiempo.
Hay que saber soltar el vaso a tiempo
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