El maestro les dio una hoja en blanco la cual tenía solamente un puntito dibujado en el centro y les puso como tarea hacer una redacción de esa hoja.
Todos los chicos escribieron y escribieron haciendo resaltar la evidencia del puntito.
Después de revisadas todas las redacciones el maestro explicó:
- Todos os habéis fijado en el punto y nadie ha reparado en la hoja.
Éste es un examen de la vida misma: Tenemos a nuestro alcance una gran hoja en blanco para escribir sobre ella lo que queramos, miles de cosas, y en lugar de llenarla con ilusiones, aspiraciones, actitudes positivas, trabajos y logros lo que hacemos es fijarnos en el punto negro que nos amarga.





























CONMIGO LO HICÍSTEIS












