Mostrando entradas con la etiqueta Familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Familia. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de septiembre de 2013

estrellas frias




Los esposos deben ser solidarios en la marcha de la familia.
Se dice de un eminente astrónomo del renacimiento, que, en su ansia febril de conocimientos de otros mundos y otras estrellas, decidió abandonar a su mujer en un convento junto con sus dos hijos, para acudir a la cátedra de otra lejana ciudad y así triunfar como profesor y desarrollar allí también sus observaciones astronómicas.
Dedicó por entero su vida a estrellas frías y lejanas y decidió olvidarse de las tres estrellas tan cálidas y tan cercanas que tenía en su casa y que un día sin más abandonó.
¿De qué sirve conquistar el mundo entero y otros mundos, si olvidamos a los que viven con nosotros?.

jueves, 28 de junio de 2012

Quiero paz

Quiero paz, pero no la tengo porque en el trabajo no paro de la mañana a la noche, los clientes a veces se ponen impertinentes y solo espero la hora de volver a casa, pero cuando por la noche regreso a casa, con ganas de descansar, mi hija pequeña, de año y medio no me deja ni ir al baño porque quiere jugar conmigo, no entiende que estoy cansado.
Mi mujer siempre tiene alguna cosa que pedirme, o me aturde con sus conversaciones de cómo ha pasado el día.
Mi padre también me molesta algunas veces y entre clientes, padre, hija y esposa me tienen loco.
Quiero paz, lo único bueno es el sueño, al cerrar los ojos siento un gran alivio de olvidarme de todo y de todos.
- Hola, vengo por ti.
- ¿Quién eres?. ¿Cómo entraste?.
- He sido enviado a buscarte y llevarte. Fueron escuchadas tus quejas y, tienes razón, es hora de descansar.
- Pero no es posible, para eso tendría que estar......
- ¡En pie!. Ya lo estás. Ya no te preocuparás más por ver a la misma tediosa gente, ni aguantar a tu esposa ni sus conversaciones, ni te molestará más tu niña, ni volverás a escuchar los consejos trasnochados de tu padre. 
- ¿Pero, que va ha pasar con todo?.
- No te preocupes. En tu empresa ya contrataron a otro para ocupar tu puesto, y por cierto, está muy feliz porque estaba en el paro. A tu esposa le fue dado un buen hombre que la quiere, respeta y admira por sus cualidades y, además, se preocupa por tu hija, y por muy cansado que llegue del trabajo, le dedica tiempo para jugar con ella y son muy felices.
- ¡No!, ¡No puedo estar muerto!.
- Lo siento, la decisión ya fue tomada.
- Pero...,eso significa que jamás volveré a besar la mejilla de mi niña, ni a decirle "te amo" a mi esposa, ni darle  un abrazo a mi padre. No, no quiero morir, quiero envejecer junto a mi mujer, no quiero morir todavía.
- Eso es lo que querías, paz, descansar, pues ahora ya tienes tu descanso y eterno. Duerme para siempre, en paz, en paz....
- ¡No!, ¡No quiero!, ¡No quiero!, ¡Por favor!, ¡No!, ¡No!.
- ¿Qué te pasa, cariño?, creo que tienes una pesadilla.
Dijo mi esposa despertándome.
- No, no fue una pesadilla, fue otra oportunidad para disfrutar de ti, de mi pequeña de todo lo que tengo. ¿Sabes?, estando muerto ya nada puedes hacer y estando vivo  puedes disfrutar todo. ¡Qué bello es vivir!.

viernes, 6 de mayo de 2011

Tarta helada

    
En aquella familia eran tres hermanos.
Al mayor de ellos le invitó un amigo a un trozo de tarta helada de chocolate.
Cuando entró en casa y se disponía a comérsela, recordó cuánto le gustaba el helado de chocolate a su hermano pequeño, le buscó, fue donde el y se la regaló, generosamente lo que el muchacho agradeció en verdad.
Ya iba a zampársela, cuando cayó en la cuenta de que su hermana, la más pequeña, adoraba también las tartas heladas de chocolate.
Después de encontrarla se la ofreció y ella, dándole las gracias, sonrió y la cogió entre sus manos para tomársela enseguida. Cuando ya se disponía a meterle la 
cuchara vio a su madre atareada, como siempre en las tareas de casa y pensó que esa tarta helada bien podía aliviar tanto trabajo, así que llegándose donde su madre se la entregó.
La madre paró un momento sus quehaceres para saborear aquello, en ese momento miró el reloj de la cocina, pronto llegaría su marido, cansado del trabajo, agobiado por el intenso calor de la mañana, y decidió meterlo en el congelador hasta que él llegara.
Cuando apareció el marido en casa, su esposa le presentó la rica tarta helada.
El lo agradeció sinceramente, se sentó en su sillón favorito y con gran satisfacción se la tomó enterita. ¡Qué rica estaba!.
Después del sabroso refrigerio, se levantó de su sillón y bajó a la calle, entró en el supermercado más cercano y compró una gran tarta helada de chocolate
para que todos pudieran disfrutarla en familia, y después de comer....
¡Sorpresa!, papá invitó a todos a tomar una riquísima tarta helada de chocolate.
Y es que cuando se comparte, todos salen ganando.



sábado, 26 de febrero de 2011

La cajita vacía

 
Se acercaba el día del padre, la hija menor llevaba varios días preparando su regalo, la veían afanada haciendo la cajita con sus propias manos, buscando papel de regalo o envolviendo la caja con sumo cuidado, pero no la vieron meter el regalo, lo hizo en su habitación, a escondidas.
 Por fin llegó el día tan esperado, la niña trajo el regalo y lo entregó a su padre con los ojos llenos de ilusión, le estaba dando lo mejor de ella.
 El padre ávido por ver la sorpresa que su hija le había preparado con tanto esmero, 
abrió rápidamente la caja, pero.... la encontró vacía.
- ¡vaya!, olvidaste poner el regalito. Observó el padre. 
A lo que la pequeña, al borde de las lágrimas, exclamó:         
- ¡La cajita no está vacía, papá, la llené de besos, todos para ti!.
El padre se sintió avergonzado de su reacción, puso sus brazos alrededor de su niña, le pidió perdón y le prometió que llevaría su cajita de los besos siempre con él.
El tiempo pasó y así lo hizo el padre. 
Se ha dicho que el hombre guardó siempre esa caja cerca de su cama, y cuando que se sentía sólo, o preocupado, o necesitaba un premio por el trabajo bien realizado, él tomaba de la caja un besito imaginario y recordaba el amor que su hija había puesto allí.
Nadie podía tener una propiedad más hermosa que ésta.