martes, 30 de junio de 2026

Te hablo de Dios?

Cuentan que un capellán se aproximó a un herido al que habían apartado del fragor de la batalla y le preguntó si en medio de su sufrimiento quería que le hablase de Dios.


- Primero dame agua, tengo sed, dijo el herido.
El capellán le dio el último trago de su cantimplora, aunque sabía que ya no había más agua en kilómetros a la redonda.
- Ahora?, preguntó de nuevo
- Primero dame algo de comer, suplicó el herido.
El capellán le dio el último mendrugo de pan que guardaba en su mochila.
- Tengo frío, fue el siguiente clamor.
Y el hombre de Dios se despojó de su abrigo de campaña, pese al frío que calaba y cubrió amorosamente al lesionado.
- Ahora sí, le dijo al capellán, háblame de ese Dios que te hizo darme tu última agua, tu último mendrugo de pan y hasta tu único abrigo. quiero conocer esa bondad.

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