viernes, 6 de mayo de 2011
Tarta helada
En aquella familia eran tres hermanos.
Al mayor de ellos le invitó un amigo a un trozo de tarta helada de chocolate.
Cuando entró en casa y se disponía a comérsela, recordó cuánto le gustaba el helado de chocolate a su hermano pequeño, le buscó, fue donde el y se la regaló, generosamente lo que el muchacho agradeció en verdad.
Ya iba a zampársela, cuando cayó en la cuenta de que su hermana, la más pequeña, adoraba también las tartas heladas de chocolate.
Después de encontrarla se la ofreció y ella, dándole las gracias, sonrió y la cogió entre sus manos para tomársela enseguida. Cuando ya se disponía a meterle la
cuchara vio a su madre atareada, como siempre en las tareas de casa y pensó que esa tarta helada bien podía aliviar tanto trabajo, así que llegándose donde su madre se la entregó.
La madre paró un momento sus quehaceres para saborear aquello, en ese momento miró el reloj de la cocina, pronto llegaría su marido, cansado del trabajo, agobiado por el intenso calor de la mañana, y decidió meterlo en el congelador hasta que él llegara.
Cuando apareció el marido en casa, su esposa le presentó la rica tarta helada.
El lo agradeció sinceramente, se sentó en su sillón favorito y con gran satisfacción se la tomó enterita. ¡Qué rica estaba!.
Después del sabroso refrigerio, se levantó de su sillón y bajó a la calle, entró en el supermercado más cercano y compró una gran tarta helada de chocolate
para que todos pudieran disfrutarla en familia, y después de comer....
¡Sorpresa!, papá invitó a todos a tomar una riquísima tarta helada de chocolate.
Y es que cuando se comparte, todos salen ganando.
domingo, 1 de mayo de 2011
Perla 49
AMAR
ES QUERER QUE EL OTRO FLOREZCA,
ACOMPAÑARLO EN SU CARRERA,
AYUDARLO
martes, 26 de abril de 2011
Los cofres
Un sabio vivía cerca de dos reinos vecinos, cuyos reyes a menudo le venían a importunar para que les diera a conocer el secreto de la felicidad.
Veían que el sabio tenía algo que le hacía ser un triunfador en todos los aspectos de su vida, y que por eso se consideraba el hombre más feliz del mundo.
Dichos reyes, envidiosos, le ofrecían poder y dinero y hasta intentaron robarle para obtener el cofre donde se suponía tenía guardada la felicidad.
Pero todo fue en vano. Cuanto más lo intentaban más infelices eran, pues la envidia no les dejaba vivir.
Así pasaban los años y el sabio era cada día más feliz.
Un día llegó ante el un joven que le suplicó:
- Señor, al igual que tu, también yo quiero ser inmensamente feliz, enséñame, por favor, qué debo hacer para conseguirlo.
El sabio, al ver la sencillez, la humildad y la pureza del joven, le dijo:
- A ti te enseñaré el secreto, presta atención, en realidad tengo dos cofres en los que guardo el secreto para ser feliz, y estos son mi mente y mi corazón, el secreto no es otro que una serie de pasos que debes seguir a lo largo de la vida.
Primer paso:
Autoestima. Debes quererte a ti mismo, y todos los días, al levantarte y al acostarte, debes afirmar: soy capaz, no hay obstáculo que no pueda vencer.
Segundo paso:
Debes poner en practica la autoestima, si piensas que eres capaz, haz lo que te propones, procurando poner metas en tu vida, hasta lograr lo que quieres. Este paso se llama motivación.
Tercer paso:
No debes envidiar a nadie por lo que tiene o por lo que es. Ellos alcanzaron ya su meta, logra tu las tuyas.
Cuarto paso:
No albergues en tu corazón rencor hacia nadie, ese sentimiento no te dejará ser feliz. Tu perdona y olvida.
Quinto paso:
Levántate siempre con una sonrisa, observa a tu alrededor y descubre en todas las cosas el lado bueno. Piensa en lo afortunado que eres teniendo todo lo que tienes.
Sexto paso:
Ayuda a los demás sin pensar que vas a recibir nada a cambio. Mira a las personas y descubre en ellas sus cualidades.
Veían que el sabio tenía algo que le hacía ser un triunfador en todos los aspectos de su vida, y que por eso se consideraba el hombre más feliz del mundo.
Dichos reyes, envidiosos, le ofrecían poder y dinero y hasta intentaron robarle para obtener el cofre donde se suponía tenía guardada la felicidad.
Pero todo fue en vano. Cuanto más lo intentaban más infelices eran, pues la envidia no les dejaba vivir.
Así pasaban los años y el sabio era cada día más feliz.
Un día llegó ante el un joven que le suplicó:
- Señor, al igual que tu, también yo quiero ser inmensamente feliz, enséñame, por favor, qué debo hacer para conseguirlo.
El sabio, al ver la sencillez, la humildad y la pureza del joven, le dijo:
- A ti te enseñaré el secreto, presta atención, en realidad tengo dos cofres en los que guardo el secreto para ser feliz, y estos son mi mente y mi corazón, el secreto no es otro que una serie de pasos que debes seguir a lo largo de la vida.
Primer paso:
Autoestima. Debes quererte a ti mismo, y todos los días, al levantarte y al acostarte, debes afirmar: soy capaz, no hay obstáculo que no pueda vencer.
Segundo paso:
Debes poner en practica la autoestima, si piensas que eres capaz, haz lo que te propones, procurando poner metas en tu vida, hasta lograr lo que quieres. Este paso se llama motivación.
Tercer paso:
No debes envidiar a nadie por lo que tiene o por lo que es. Ellos alcanzaron ya su meta, logra tu las tuyas.
Cuarto paso:
No albergues en tu corazón rencor hacia nadie, ese sentimiento no te dejará ser feliz. Tu perdona y olvida.
Quinto paso:
Levántate siempre con una sonrisa, observa a tu alrededor y descubre en todas las cosas el lado bueno. Piensa en lo afortunado que eres teniendo todo lo que tienes.
Sexto paso:
Ayuda a los demás sin pensar que vas a recibir nada a cambio. Mira a las personas y descubre en ellas sus cualidades.
jueves, 21 de abril de 2011
Perla 48
sábado, 16 de abril de 2011
El letrero
Un ciego sentado en una esquina de la calle tenía a su lado un letrero que decía:
" Por favor ayúdeme, soy ciego".
Un creativo publicista se detuvo ante el, leyó el letrero y observó que sólo había unas monedas en la gorra.
Sin pedirle permiso, cogió la tabla, le dio la vuelta, escribió otra frase diferente, lo volvió a colocar en su sitio y se marchó.
Por la tarde el publicista volvió a pasar junto al ciego que seguía allí pidiendo limosna, pero ahora la diferencia era que su gorra estaba llena de billetes y de monedas.
El ciego reconoció los pasos y el aroma del hombre y le preguntó si había sido él quien había cogido su cartel por la mañana.
-¿Qué es lo que usted ha escrito o pintado en mi tabla?, desde entonces todo el que pasaba se conmovía y ponía dinero en mi gorra.
El publicista le contestó con satisfacción:
" Por favor ayúdeme, soy ciego".
Un creativo publicista se detuvo ante el, leyó el letrero y observó que sólo había unas monedas en la gorra.
Sin pedirle permiso, cogió la tabla, le dio la vuelta, escribió otra frase diferente, lo volvió a colocar en su sitio y se marchó.
Por la tarde el publicista volvió a pasar junto al ciego que seguía allí pidiendo limosna, pero ahora la diferencia era que su gorra estaba llena de billetes y de monedas.
El ciego reconoció los pasos y el aroma del hombre y le preguntó si había sido él quien había cogido su cartel por la mañana.
-¿Qué es lo que usted ha escrito o pintado en mi tabla?, desde entonces todo el que pasaba se conmovía y ponía dinero en mi gorra.
El publicista le contestó con satisfacción:
- Nada que no sea tan cierto como el mensaje anterior, aunque expresado con otras palabras.
Y sonriendo prosiguió su camino, pensando que así deberíamos hacer todos cuando no nos van bien las cosas, cambiar estrategia y dar la vuelta al pensamiento.
El ciego nunca lo supo, pero su nueva frase decía:
" Hoy es primavera y yo no puedo verla".
lunes, 11 de abril de 2011
Perla 47

ACEPTA
LO QUE DIOS
TE DA,
DA
LO QUE DIOS
TE PIDE,
RECUERDAQUE DIOS
ESTA
A TU SERVICIO,
NO
A TU
CAPRICHO.
miércoles, 6 de abril de 2011
Cruz pesada
Aquel peregrino estaba cansado de caminar con su cruz de madera pintada de marrón, era demasiado pesada, demasiado grande; tenía doloridos los hombros y agarrotadas las manos; sus piernas ya no le respondían, se sentía agobiado.
Un amigo le propuso visitar la chatarrería de cruces, allí había de todo tipo y la podía cambiar.
- Esto es estupendo, ahora sí podré elegir la mejor.
Y dejando su cruz pintada de gris en un rincón, se lanzó a la búsqueda de su cruz perfecta.
-Después de un rato la encontró, y con ella al hombro
caminó alegre durante un tiempo, pero... no estaba limada y tenía salientes a lo largo de toda la madera,
pronto empezó a sentir dolor en el hombro.
La tiró y enseguida encontró otra que le pareció mejor, tenía el peso exacto para llevarse con facilidad, pero sin embargo, tenía los brazos muy cortos y se le caía cada dos por tres.
La tiró también y a los pocos metros por fin encontró la idónea, era muy fina y ligera, sin embargo era extremadamente larga, cada vez que daba una vuelta se tropezaba y se caía.
La tiró también.
Encontró después otras que en un primer momento parecían buenas,
pero al poco resultaban insoportables.
Pasaba el día y seguía sin encontrar una cruz para el.
Ya la noche era cerrada, cuando de pronto, y al punto de desesperarse,
entre las sombras, encontró una que, en principio, parecía incomoda pero enseguida resultó ser la que mejor se le adaptaba.
¡ Qué bien caminaba con ella !.
Cuando por fin llegó a su casa ya era el amanecer. Dejó la cruz a un lado para abrir la puerta, y al dar la luz descubrió con gran asombro que la cruz elegida era ni más, ni menos que su propia cruz de madera pintada de marrón.
La que toda su vida había despreciado y criticado.
viernes, 1 de abril de 2011
Perla 46
domingo, 27 de marzo de 2011
La experiencia
A los 5 años aprendí
que a los pececitos dorados no les gustaba la gelatina.
A los 10 aprendí
que la profesora sólo me preguntaba cuando no sabía la respuesta.
A los 15 años aprendí
que cuando mi cuarto quedaba del modo que yo quería,
mi madre me mandaba ordenarlo.
A lo 20 aprendí
que los grandes problemas siempre empiezan pequeños.
A los 25 años aprendí
que nunca debía elogiar la comida de mi madre
cuando estaba comiendo algo preparado por mi mujer.
A los 30 aprendí
que el titulo obtenido no era la meta señalada.
A los 35 años aprendí
que cuando mi mujer y yo teníamos una noche sin chicos,
pasábamos casi todo el tiempo hablando de ellos.
A los 40 aprendí
que no se cometen muchos errores con la boca cerrada.
A los 45 años aprendí
que cuando estoy viajando, quisiera estar en casa,
y que cuando estoy en casa, me gustaría estar viajando.
A los 50 aprendí
Que puedes saber que tu esposa te ama
cuando quedan dos croquetas y elige la menor.
A los 55 años aprendí
que no puedo cambiar lo que pasó
pero que puedo dejarlo atrás.
A los 60 años aprendí
que niños y abuelos son aliados naturales.
A los 65 aprendí
que si esperas a jubilarte para disfrutar de la vida,
esperaste demasiado tiempo.
A los 70 años aprendí
que la mayoría de las cosas por las que me he preocupado
nunca suceden.
A los 75 aprendí
que si las cosas van mal, yo no tengo por qué ir con ellas.
Hoy a los 80 años me doy cuenta
de que tengo muchas cosas que aprender.
que a los pececitos dorados no les gustaba la gelatina.
A los 10 aprendí
que la profesora sólo me preguntaba cuando no sabía la respuesta.
A los 15 años aprendí
que cuando mi cuarto quedaba del modo que yo quería,
mi madre me mandaba ordenarlo.
A lo 20 aprendí
que los grandes problemas siempre empiezan pequeños.
A los 25 años aprendí
que nunca debía elogiar la comida de mi madre
cuando estaba comiendo algo preparado por mi mujer.
A los 30 aprendí
que el titulo obtenido no era la meta señalada.A los 35 años aprendí
que cuando mi mujer y yo teníamos una noche sin chicos,
pasábamos casi todo el tiempo hablando de ellos.
A los 40 aprendí
que no se cometen muchos errores con la boca cerrada.
A los 45 años aprendí
que cuando estoy viajando, quisiera estar en casa,
y que cuando estoy en casa, me gustaría estar viajando.
A los 50 aprendí
Que puedes saber que tu esposa te ama
cuando quedan dos croquetas y elige la menor.
A los 55 años aprendí
que no puedo cambiar lo que pasó
pero que puedo dejarlo atrás.
A los 60 años aprendí
que niños y abuelos son aliados naturales.
A los 65 aprendí
que si esperas a jubilarte para disfrutar de la vida,
esperaste demasiado tiempo.
A los 70 años aprendí
que la mayoría de las cosas por las que me he preocupado
nunca suceden.
A los 75 aprendí
que si las cosas van mal, yo no tengo por qué ir con ellas.
Hoy a los 80 años me doy cuenta
de que tengo muchas cosas que aprender.
martes, 22 de marzo de 2011
jueves, 17 de marzo de 2011
La suerte
- ¡Qué mala suerte!, nunca saldrán de la pobreza.
A lo que el padre respondía:
- Mala suerte, buena suerte. ¿Quién sabe?.
Un día, paseando los dos, vieron un caballo abandonado en un campo, y como nadie lo reclamó, se quedaron con él.
Esto cambió su suerte, el caballo les iba a sacar de la pobreza.
- ¡Qué buena suerte!, se alegraban los aldeanos.
- Buena suerte, mala suerte. ¿Quién sabe?. seguía diciendo el padre.
Al poco tiempo el caballo desapareció, y nadie sabía donde fue.
- ¡Qué mala suerte!, todos se lamentaban.
- Mala suerte, buena suerte. ¿Quién sabe?. continuaba el anciano.
Semanas más tarde apareció el caballo con una hermosa yegua salvaje y los dos se quedaron en el establo de la casa.
- Buena suerte, mala suerte. ¿Quién sabe?. volvía el padre con sus antiguos razonamientos.
El hijo quiso domesticar a la yegua, pero cayó por el suelo y quedó sin poder moverse por un tiempo.
- ¡Qué mala suerte!, los vecinos no salían de su asombro.
- Mala suerte, buena suerte. ¿Quién sabe?. El padre no cambiaba de manera de pensar.
Por entonces el país aquel entró en guerra pero el joven no pudo ir por estar impedido por la caída de la yegua.
- ¡Qué buena suerte!, todos sus amigos se congratulaban con él.
- Buena suerte, mala suerte. ¿Quién sabe?. Las dos van juntas en la vida, aseguró el padre; se confunden en el camino, y nos confunden, y es que nunca sabremos exactamente si lo que nos pasa es bueno o malo, por muy claro que lo veamos.
El anciano sí que lo tenía verdaderamente claro.
sábado, 12 de marzo de 2011
Perla 44
lunes, 7 de marzo de 2011
De pobre a pobre
Estaba Dios sentado en su trono y decidió bajar a la tierra en forma de mendigo,
pobre y harapiento.Llegó entonces el Señor a la casa de un zapatero y mantuvieron esta conversación:
- Mira que soy tan pobre que no tengo ni siquiera otras sandalias, como ves las que llevo están rotas, inservibles. ¿Podrías tu repararlas por favor?, mira que no tengo dinero.
El zapatero le respondió:
- ¿Acaso no ves ni pobreza?, estoy lleno de deudas y aún así me pides que repare gratis tus sandalias.
- Te puedo dar lo que quieras si me las arreglas, le dijo Dios.
Y el zapatero con mucha desconfianza repuso:
- ¿Me puedes dar tu el millón de monedas que necesito para ser feliz?.
- Te puedo dar cien millones de monedas de oro, pero a cambio me tienes que dar tus pies.
-¿De qué me sirven cien millones sino tengo pies.
El Señor volvió a proponerle;
- Te puedo dar quinientos millones de monedas de oro si me das tus brazos.
- no puedo hacer nada con quinientos millones de monedas si no tengo brazos.
- Y dime, respondió el zapatero, ¿Qué podría hacer yo con tanto dinero si no podría ver el mundo, ni a mis hijos, ni a mi esposa, para compartir con ellos.
Dios sonrió y le dijo:
- ¡Ay, hijo mío!, ¿cómo dices que eres pobre, si te he ofrecido ya mil millones de monedas de oro y no las has cambiado por las partes sanas de tu cuerpo?. Eres tan rico.... y no te has dado cuenta.
miércoles, 2 de marzo de 2011
sábado, 26 de febrero de 2011
La cajita vacía
Se acercaba el día del padre, la hija menor llevaba varios días preparando su regalo, la veían afanada haciendo la cajita con sus propias manos, buscando papel de regalo o envolviendo la caja con sumo cuidado, pero no la vieron meter el regalo, lo hizo en su habitación, a escondidas.
Por fin llegó el día tan esperado, la niña trajo el regalo y lo entregó a su padre con los ojos llenos de ilusión, le estaba dando lo mejor de ella.
El padre ávido por ver la sorpresa que su hija le había preparado con tanto esmero,
abrió rápidamente la caja, pero.... la encontró vacía.
- ¡vaya!, olvidaste poner el regalito. Observó el padre.
A lo que la pequeña, al borde de las lágrimas, exclamó:
- ¡La cajita no está vacía, papá, la llené de besos, todos para ti!.
El padre se sintió avergonzado de su reacción, puso sus brazos alrededor de su niña, le pidió perdón y le prometió que llevaría su cajita de los besos siempre con él.
El tiempo pasó y así lo hizo el padre.
Se ha dicho que el hombre guardó siempre esa caja cerca de su cama, y cuando que se sentía sólo, o preocupado, o necesitaba un premio por el trabajo bien realizado, él tomaba de la caja un besito imaginario y recordaba el amor que su hija había puesto allí.
Nadie podía tener una propiedad más hermosa que ésta.
lunes, 21 de febrero de 2011
miércoles, 16 de febrero de 2011
La lagartija
El Amor Verdadero
Cuando Anne se disponía a reparar un trozo de pared de su garaje vio con asombro que entre la pared y la puerta había una lagartija atrapada.
Desde fuera habían clavado unas puntas y le habían atravesado una de sus patitas, haciéndola permanecer allí fija en la pared.
Era sorprendente, porque el clavo había sido clavado hacía tres años, cuando la última reparación.
¿ Qué había ocurrido entonces ?. Se preguntó.
¿ Cómo había sobrevivido la lagartija así tanto tiempo inmóvil en ese muro ?.
Parecía imposible, inimaginable.
Anne comenzó a observar a la lagartija para ver cómo podría alimentarse.
Más tarde,sin saber por donde, apareció otra lagartija con alimento en su boca.
Anne quedó aturdida y emocionada al mismo tiempo.
Otra lagartija había estado alimentando durante tres años a la que permanecía en la pared.
¡ Qué amor !. ¡ Qué amor tan precioso ha tenido esa pequeña criatura !, pensó Anne después de liberar a la prisionera.
¿Qué no puede lograr el amor ?. Desde luego el amor puede hacer maravillas.
viernes, 11 de febrero de 2011
domingo, 6 de febrero de 2011
El muerto
Cuando los empleados llegaron a trabajar, encontraron, en la recepción, un enorme letrero en el que estaba escrito:
"Ayer falleció la persona que impedía el crecimiento de usted en esta empresa".
"Está invitado al velatorio en el área de deportes".
Al principio todos se entristecieron por la muerte de uno de sus compañeros, pero después comenzaron a sentir curiosidad por saber quién era el que estaba impidiendo su propio crecimiento en la empresa.
La agitación en el área deportiva era tan grande que fue necesario llamar a los de seguridad para organizar la fila en el velatorio.
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Conforme los trabajadores iban acercándose al ataúd la excitación aumentaba.
"¿Quién será el que estaba impidiendo mi progreso?".
"Qué bueno que el infeliz murió".
Uno a uno, los empleados agitados se acercaban al ataúd, miraban al difunto y tragaban saliva.
Y al verlo, todos se quedaban unos minutos en el más absoluto silencio, como si se les hubiera tocado lo más profundo del alma.
Pues bien....
En el fondo del ataúd había solamente un espejo, y cada uno se veía a sí mismo reflejado, con el siguiente letrero:
"Sólo existe una persona capaz de limitar tu crecimiento: tu mismo".
Tú eres la única persona que puede hacer una revolución en tu vida.
Tú eres la única persona que puede perjudicar tu vida.
Tú eres la única persona que puede ayudar a ti mismo.
"Ayer falleció la persona que impedía el crecimiento de usted en esta empresa".
"Está invitado al velatorio en el área de deportes".
Al principio todos se entristecieron por la muerte de uno de sus compañeros, pero después comenzaron a sentir curiosidad por saber quién era el que estaba impidiendo su propio crecimiento en la empresa.
La agitación en el área deportiva era tan grande que fue necesario llamar a los de seguridad para organizar la fila en el velatorio.
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"¿Quién será el que estaba impidiendo mi progreso?".
"Qué bueno que el infeliz murió".
Uno a uno, los empleados agitados se acercaban al ataúd, miraban al difunto y tragaban saliva.
Y al verlo, todos se quedaban unos minutos en el más absoluto silencio, como si se les hubiera tocado lo más profundo del alma.
Pues bien....
En el fondo del ataúd había solamente un espejo, y cada uno se veía a sí mismo reflejado, con el siguiente letrero:
"Sólo existe una persona capaz de limitar tu crecimiento: tu mismo".
Tú eres la única persona que puede hacer una revolución en tu vida.
Tú eres la única persona que puede perjudicar tu vida.
Tú eres la única persona que puede ayudar a ti mismo.
martes, 1 de febrero de 2011
jueves, 27 de enero de 2011
Tres opciones
que convierte el navegar en un reto.
Cuando hay tormenta :
el pesimista se queja del viento,
el optimista espera a que cambie,
y el realista.... ajusta las velas.
sábado, 22 de enero de 2011
lunes, 17 de enero de 2011
¿ Profesión ?
Quería renovar mi carnet de conducir, cuando la
Ella era, obviamente, una mujer de carrera, eficiente,
de mucha posición, y tenía un título muy despampanante, en su mesa que decía:
" Interrogadora oficial ".
-¿Cual es su opción?, me volvió a preguntar.
-No lo se. Soy una mamá.
Las palabras simplemente salieron de mi boca.
-No ponemos "mamá" como opción, me refiero a si trabaja usted o no.
Al ver su aire auto suficiente y su mirada un tanto despectiva, rectifiqué:
- Pues claro que trabajo, soy una investigadora social asociada en el campo del desarrollo infantil y las relaciones humanas.
La funcionaria se detuvo, su mano quedó congelada en el aire y me miró como si no hubiese escuchado del todo bien.
Repetí el titulo lentamente:
-"Investigadora social asociada en el campo del desarrollo infantil y las relaciones sociales".
Una vez hube terminado, ella me miró a los ojos, esbozó una sonrisa cómplice, y concluyó:
-En ese caso, serán atendidas sus peticiones como corresponde.
miércoles, 12 de enero de 2011
viernes, 7 de enero de 2011
Un trato
CARTA A LOS REYES MAGOS
Queridos Reyes Magos:
Me llamo Iris y tengo 11 años. Mis padres me dicen que como soy hija única y me porto muy bien recibiré muchos regalos.
Quiero daros las gracias, aunque este año quiero pediros otra cosa.
El caso es que...., bueno, como dice mi padre, " al grano "....Mirad, cuando paséis este año por mi casa, justo al lado del árbol hay una puerta, entrad y recoged todo lo que allí tengo para vosotros...
No me riñáis, ni os desilusionéis al ver la cantidad de regalos que os devuelvo.
No es que no los quiera, no; es que este año necesito hacer un trato con vosotros:
Yo os doy todos los juguetes y vosotros a cambio me dais lo que os voy a pedir..
He leído en el cole que los niños pobres a pesar del hambre y de la miseria que pasan, son muy felices junto a sus padres...
Por eso me gustaría que os llevarais mis juguetes, tal vez así, cuando mis papis
vean que no me habéis traído nada, y además os habéis llevado todas mis cosas, se pongan tristes y me presten un poco más de atención.
El caso es que...., bueno, como dice mi padre, " al grano "....Mirad, cuando paséis este año por mi casa, justo al lado del árbol hay una puerta, entrad y recoged todo lo que allí tengo para vosotros...
No me riñáis, ni os desilusionéis al ver la cantidad de regalos que os devuelvo.
No es que no los quiera, no; es que este año necesito hacer un trato con vosotros:
Yo os doy todos los juguetes y vosotros a cambio me dais lo que os voy a pedir..
He leído en el cole que los niños pobres a pesar del hambre y de la miseria que pasan, son muy felices junto a sus padres...
Por eso me gustaría que os llevarais mis juguetes, tal vez así, cuando mis papis
vean que no me habéis traído nada, y además os habéis llevado todas mis cosas, se pongan tristes y me presten un poco más de atención.
He pensado que así todo el tiempo que mis padres se pasan delante del televisor o enchufados al ordenador me lo dediquen a mí. Así no podrán decirme que vaya a jugar con las muñecas o con la videoconsola.
Y aunque sé que voy a perder mis juguetes favoritos, ganaré para siempre a unos padres...., y os estaré muy agradecida.
Bueno queridos Reyes Magos, espero que me traigáis lo que os he pedido.
Ya os contaré más adelante si este ha sido un buen trato. Pienso que sí.
Recibid un beso...., bueno, tres, uno para cada uno.
VUESTRA AMIGA IRIS
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