martes, 29 de mayo de 2012

Las cerezas

                                                                                                                                                 
Bien de mañana marchaban el padre y el hijo por el camino, hacia la feria del pueblo vecino, montados en sus borricos.
El padre divisó una herradura  tirada en un lado del camino y le pidió al hijo que la recogiera.
El hijo no quiso hacer caso, pensó que era un trabajo innecesario tenerse que bajar del borrico, agacharse a coger la herradura, y volverse a subir otra vez al animal.
El padre que vio la mala disposición del muchacho, bajó él mismo de su burro, la recogió y siguieron su camino.


Pronto llegaron al pueblo vecino, y cuando recorrían la feria, el padre cambió la herradura por unas dulces y tiernas cerezas y las guardó para más tarde.
Después de hacer todos los encargos y las compras en la feria, emprendieron el viaje de regreso a casa.
Durante el camino, el padre iba comiendo las exquisitas cerezas y, de poco en poco, dejaba caer una cereza al suelo. El hijo, ya hambriento a esas horas del mediodía, bajaba de su burro, se agachaba, las recogía y se las comía.
Después de unas cuantas veces de que esto ocurriera, el padre comentó:
- Hijo, por no haberte querido agachar esta mañana una sola vez, te toca ahora agacharte muchas.
El hijo comprendió que la vagancia no conduce a nada bueno, al contrario, quien es diligente en el trabajo prospera y no pasa necesidad.

jueves, 24 de mayo de 2012

sábado, 19 de mayo de 2012

La luz del día

Un alumno aventajado le preguntó en una ocasión a un gran maestro:
- Maestro, ¿Cómo se sabe dónde termina la noche y empieza la mañana para el hombre?, ¿acaso cuando puede distinguir un camello de un caballo?.



- No, contestó el maestro
Entonces, ¿ cuando se distingue un sauce de un roble?.
- No, volvió a contestar el maestro, y añadió:
- La noche termina cuando un hombre ve a otro hombre y lo reconoce como hermano, es entonces cuando termina la noche para ese hombre y comienza para el la luz del día. 

miércoles, 9 de mayo de 2012

Herrero afligido


Aquel herrero era bueno, trabajador y practicaba la caridad, pero a pesar de todo, las cosas no parecía que funcionasen bien en su vida.

Una tarde, un amigo que solía visitarlo y que sentía compasión por su situación difícil, le comentó:
- Realmente es muy extraño que siendo una persona honrada como eres tú, trabajador y hasta buen creyente, las cosas te vayan mal. No deseo debilitar tu fe, pero a pesar de tus creencias nada parece mejorar.
El herrero no respondió enseguida, él ya había pensado en eso muchas veces, y como no quería dejar a su amigo sin respuesta, comenzó a hablar:
- En este taller yo recibo el acero aun sin trabajar y debo transformarlo en espadas. ¿Sabes tú cómo se hace esto?, primero caliento la chapa de acero en un calor infernal hasta que se pone al rojo vivo, enseguida, sin ninguna piedad tomo el martillo más pesado y le aplico varios golpes hasta que la pieza adquiere
la forma deseada. Luego la sumerjo en un recipiente de agua fría y el taller entero se llena con el ruido y el vapor, porque la pieza estalla y grita a causa del violento cambio de temperatura. Tengo que repetir este proceso hasta obtener la espada perfecta. Una sola vez no es suficiente.
El herrero hizo una pausa y siguió:
- A veces el acero que llega a mis manos no logra a superar este tratamiento; el calor, los martillazos y el agua fría terminan por llenarlo de rajaduras, y en ese momento me doy cuenta de que jamás se transformará en una buena hoja de espada y entonces simplemente la dejo en la montaña de hierro viejo que ves en la entrada de mi herrería.
Hizo otra pausa más y el herrero terminó diciendo:
- Se que Dios me está colocando en el fuego de las aflicciones, acepto los martillazos que la vida me da y hasta a veces me siento tan frío e insensible como el agua que hace sufrir al acero, pero la única cosa que pido es que Dios no desista, hasta que yo consiga coger la forma que El espera de mí. Señor, inténtalo de la manera que te parezca mejor, por el tiempo que quieras, pero nunca me pongas en la montaña del hierro viejo de las almas.  

viernes, 4 de mayo de 2012

Perla 86

CUANDO UNO ES AMIGO 
DE SÍ MISMO
LO ES TAMBIÉN DE TODO EL MUNDO

domingo, 29 de abril de 2012

Prejuzgar


En aquellos días en que un helado costaba mucho menos de lo que cuesta ahora,un niño de diez años entró en un establecimiento y se sentó a una mesa.
La camarera puso un vaso de agua enfrente de él y le preguntó qué quería.
- ¿Cuánto cuesta un helado de chocolate con gominolas?, preguntó el niño.
- Cincuenta céntimos, respondió la camarera.
El niño sacó la mano de su bolsillo y examinó sus monedas.
- ¿Y, cuánto cuesta un helado sólo?, volvió a preguntar.
Algunas personas mayores estaban esperando por una mesa y la camarera ya estaba un poco impaciente.
- Treinta y cinco céntimos, dijo bruscamente ella.
El niño volvió a contar las monedas.
- Quiero el helado sólo, dijo él.
La camarera se lo trajo, puso la cuenta sobre la mesa y prosiguió con su trabajo.
El niño terminó el helado, pago en la caja y se fue.
Cuando la camarera volvió a limpiar aquella mesa se quedó helada con lo que vió.
Allí, ordenadamente, junto al plato vacío había dejado veinticinco céntimos,
la propina de quien tan hoscamente le había atendido.

martes, 24 de abril de 2012

jueves, 19 de abril de 2012

Siéntate

                
      Si te has peleado con tu hermano, y tienes ganas de matarlo,
      siéntate, llena tu pipa y fúmala.
      Fumada tu pipa sólo tendrás ganas de darle una buena reprimenda.
      Fumada  tu pipa sólo tendrás ganas de darle una buena reprimenda.
      Entonces siéntate llena tu pipa y fúmala.
      Después de esto, estarás convencido
      de que una buena explicación arreglará muy bien esa riña.
      Entonces siéntate, llena la pipa y fúmala.
      Fumada tu pipa, ve hacia  tu hermano y perdónalo.
      ( Madagascar ).

sábado, 14 de abril de 2012

Perla 84

LA INDEPENDENCIA DE PENSAMIENTO
 


ES LA MAS ORGULLOSA
ARISTOCRACIA

lunes, 9 de abril de 2012

Ciudad de pozos



Lo llamaban "Ciudad de los pozos" porque allí todo lo que había eran pozos,
unos eran ostentosos y con brocales de mármol, otros más humildes, de ladrillos y madera, otros aun más pobres, o simples agujeros pelados en la tierra.
La comunicación era de brocal a brocal, y las noticias corrían rápidamente
de punta a punta.
Un día llegó a la ciudad una nueva moda que señalaba como  lo más importante el contenido de dentro y no lo superficial.
Así fue como los pozos comenzaron a llenarse de cosas: joyas, monedas, ropa
electrodomésticos, electrónica, libros, pinturas....
Pasaba el tiempo y los pozos se iban llenando a tal punto que ya no podían incorporar nada más.
Alguno pensó en hacer algo para seguir metiendo más cosas en su interior y se les ocurrió ampliar su capacidad ensanchándose para hacer más espacio en su interior.
Un pozo pequeño que vivía un poco alejado los vio y pensó que si seguían así
pronto se confundirían los bordes y cada uno perdería su identidad, por eso
él decidió aumentar su capacidad, no a lo ancho sino a lo profundo, pero pronto se dio cuenta de que todo lo que tenía  dentro le imposibilitaba la tarea de profundizar.
Debía vaciarse de todo contenido.
Al principio tuvo miedo al vacío, pero lo hizo. Se desprendió de todo mientras los demás se apoderaban de lo suyo.
Un día tuvo una sorpresa.... adentro, muy adentro encontró agua y, poco a poco, comenzó a jugar con ella, humedeciendo las paredes primero, y sacando agua afuera, después.
La ciudad sólo había sido regada por la lluvia, que era muy escasa, así que la tierra cerca del pozo pronto se convirtió en vida de flores y árboles.
Todos se preguntaban cómo había conseguido el milagro.
muchos quisieron seguir su ejemplo, pero abandonaron la idea cuando se dieron cuenta de que debían vaciarse.
En la otra punta de la ciudad, otro pozo decidió correr él también el riesgo al vacío y también se llenó de agua y salpicó hacia afuera formando un segundo vergel.
- ¿Qué harás cuando se termine el agua?. Le preguntaban.
- No sé, respondía, pero por ahora, cuanto más agua saco, más agua hay.
Un día, por casualidad, los dos pozos se dieron cuenta de que el agua que habían descubierto era la misma, se abría para ellos una nueva vida, un nuevo y secreto punto de encuentro, la comunicación profunda que sólo encuentran los que deciden vaciarse de sí mismo y ahondar hacia lo profundo.

domingo, 25 de marzo de 2012

martes, 20 de marzo de 2012

El collar


Cuando visitaba la tienda con su mamá, la niña vio un collar de perlas de plástico que costaba 2,50 Euros y ella deseaba que su mamá se lo comprase.
- Hagamos un trato, yo te compro el collar y cuando lleguemos a casa haremos una lista de tareas que podrás realizar para pagarlo.
La niña estuvo de acuerdo y desde entonces trabajó con tesón para cumplir las tareas adjudicadas y en poco tiempo canceló su deuda.
Ella amaba sus perlas ,las llevaba siempre puestas
Era feliz y con ella toda la familia.    
Su papá la quería muchísimo, por la noche se levantaba de su sillón para leerle un cuento.
Una noche, cuando terminó el cuento, le dijo:
- Hija, ¿tu me quieres?.
- Pues sí, papa, tu lo sabes.
- Entonces, regálame tu collar de perlas.
- ¡Oh, papá!, no, mis perlas no. Pero te doy a Rosita, mi muñeca favorita y te doy también a Lazitos mi caballo de juguete, tu puedes jugar con él y hacerle trenzitas. 
- No, no, hijita, está bien, no importa, le dijo dándole un beso en la mejilla. Buenas noches, pequeña.
Una semana más tarde, nuevamente su papá le hizo la misma propuesta, obteniendo de la niña la misma respuesta.
Algunos días después, cuando el padre entró en la habitación para leerle un nuevo cuento, la encontró sentada en la cama..
- Toma, papá.
Estiró su mano, la abrió y en su interior estaba su querido collar, el cual entregó a su padre.
El con una mano tomó las perlas de plástico y con la otra extrajo de su bolsillo una cajita de terciopelo que entregó a la niña, dentro de la cajita había un hermoso collar de perlas genuinas que a ella le fascinó, era más de lo que hubiera soñado.
Su padre las había guardado todo ese tiempo esperando que su hija se desprendiera de la baratija para poder entregarle la pieza de valor.

jueves, 15 de marzo de 2012

sábado, 10 de marzo de 2012

¿Porqué gritamos?


El maestro preguntó a los discípulos:
- ¿Porqué la gente se grita cuando están enojados?.
Los discípulos pensaron un momento:
- Porque perdemos la calma. Dijo uno.
- Pero... ¿Porqué gritan si la otra persona está a su lado?. (Preguntó de nuevo el maestro). ¿No es posible hablarle en voz baja?.
Los discípulos dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas pareció convincente al maestro.
Finalmente este les explicó:
- Cuando dos personas están enfadadas, sus corazones se alejan mucho, y para cubrir esa distancia deben gritar para poder escucharse. Cuanto más enojados, más fuerte tendrán que gritar por la gran distancia que separa sus corazones.
Luego el maestro volvió a preguntar:
- ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran?, ellas no se gritan sino que hablan muy suavemente porque sus corazones están muy cerca y cuando se enamoran aún más  no necesitan ni hablar, ni susurrar, sólo se miran y eso es todo.

Y concluyó:
- Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien aún más; llegará un día en que la distancia será tanta que no encuentren más el camino de regreso.

lunes, 5 de marzo de 2012

Perla 80

QUIEN QUIERE HACER ALGO


ENCUENTRA UN MEDIO


QUIEN NO, UNA ESCUSA.

martes, 28 de febrero de 2012

Personas

Necesitamos más personas que actúen,
menos que hablen.
Más personas que digan:
- Puede hacerse,
Menos  que digan:
- Es imposible.
Más personas que inspiren confianza,
menos que arrojen agua
a quien da un paso hacia adelante.
Más personas que se interesen 
en mejorar las cosas,
menos que se sienten 
para encontrar las dificultades.
Más personas que señalen  
el camino correcto,
menos que insistan en criticar.
Más personas que enciendan una vela.
menos personas que maldigan la oscuridad.

jueves, 23 de febrero de 2012

Perla 79

LA PAZ INTERIOR SE HALLA
CUANDO EL QUE LA BUSCA,


 DESCUBRE
QUE SIEMPRE ESTUVO CON EL.

sábado, 18 de febrero de 2012

El samurai




El samuray le pidió al monje que le explicara la diferencia entre el cielo y el infierno, a lo que el monje respondió con desdén:
- No puedo perder el tiempo con individuos ignorantes como tu, no eres más que un patán, no entenderías nada.
Herido en lo más profundo de su ser, el samuray se dejó llevar por la ira y desenvainando la espada exclamó:
- ¡Podría matarte ahora mismo por tu impertinencia!.
- Eso, precisamente es el infierno. Repuso con calma el sabio monje.
Desconcertado y pensando en las palabras que el monje le señalaba con respecto, el samuray abandonó la furia, se tranquilizó, volvió a envainar su espada y, se inclinó ante el monje, agradeciéndole esa lección de humildad.
- Y esto, añadió el monje, es el cielo.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Arena o piedra



Cuenta una historia que dos amigos iban caminando por el desierto, en algún punto del viaje comenzaron a discutir y uno le dio una bofetada al otro, lastimado, pero sin decir nada, escribió en la arena:
"Mi amigo hoy me dio una bofetada".
Siguieron caminando hasta que vieron un oasis donde decidieron bañarse.
El amigo que había sido abofeteado comenzó a ahogarse pero su amigo lo salvó.
Después de recuperarse escribió en una piedra:
Mi mejor amigo hoy me salvó la vida".
El que lo había abofeteado y después salvado le preguntó:
- Cuando te lastime escribiste en la arena y ahora lo haces en piedra. ¿Porqué?.
El otro le contestó:
- Cuando alguien nos hace daño debemos escribirlo en arena, donde los vientos del perdón y del olvido pueden borrarlo, pero cuando nos hacen bien debemos 
grabarlo en piedra para que ningún viento pueda llevárselo.

Aprende a escribir tus heridas en la arena y a grabar en piedra tus venturas.

viernes, 3 de febrero de 2012

miércoles, 1 de febrero de 2012

Cuerpo 11


Por medio de nuestros pies estamos hoy aquí.
Los pies sostienen todo nuestro cuerpo.
Los pies nos asientan en el suelo.
Pasos acelerados,
pasos lentos,
pisadas que dejan huella.
Gracias a nuestras piernas 
nos arrodillamos,
nos agachamos,
nos levantamos.


Somos pies 
en la vida y en la iglesia cuando
nos apartamos de caminos equivocados
y vamos por sendas rectas 
que llevan a buenos destinos.
Cuando pedimos ayuda a Dios 
para atravesar en nuestra vida
caminos tortuosos,
o cimas escarpadas,
imposibles de andar sin su ayuda.
Cuando nos arrodillamos
ante el poder de Dios, 
Cuando seguimos la huella de Jesús.


Oración:
Allana, Señor, 
los caminos dolorosos del sufrimiento por los que tengamos que pasar.
Prepara caminos en nuestros días, que lleven a encontrarnos contigo, y permite que nuestra vida vaya dejando huellas de ti para los demás.