lunes, 8 de julio de 2013

Es el momento


Era el momento, el cóndor se dispuso a empujar a sus polluelos hacia el borde del nido. 

Su corazón se aceleró con emociones conflictivas, al mismo tiempo que notó la resistencia de los hijos a sus insistentes empujones.
¿Por qué  la emoción de volar tiene que comenzar con el miedo a caer?, pensaba ella.
El nido estaba colocado bien alto, en un pico rocoso, abajo solamente el abismo y el aire para sustentar las alas de los pequeños.

¿Y si justamente ahora esto no funcionase?, pensó la madre.
A pesar del miedo, el cóndor sabía que aquel era el momento, su misión estaba presta a ser completada, restaba todavía una tarea final: el empujón.
El cóndor se llenó de coraje pensando que mientras sus hijos no descubriesen que sus alas les sostenían no había esperanza para sus vidas, mientras ellos no aprendieran a volar no comprenderían el privilegio que suponía el haber nacido cóndor. 
El empujón era el mayor regalo que la madre podía ofrecerles, era su supremo acto de amor.
Uno a uno, entonces, ella los fue sacando de la roca y los fue precipitando hacia el abismo. Todos ellos aprendieron a volar sobreponiéndose al miedo.

En cuanto a los hombres, muchas veces las circunstancias hacen el papel del cóndor, son ellas las que nos precipitan hacia el abismo, hacia lo desconocido, y ¿Quién sabe?, tal vez sean ellas, las propias circunstancias, las que nos hacen descubrir que en verdad tenemos alas para volar por encima de cualquier conflicto.

viernes, 28 de junio de 2013

Perla 138

LO QUE 
NECESITA 
EL
 HOMBRE
QUE SUFRE Y TEME
NO ES OTRO GRITO DE DOLOR,
SINO UNA VOZ MAS FUERTE
QUE LA SUYA 
QUE LE ANIME
A VIVIR CON 
ALEGRÍA.

domingo, 23 de junio de 2013

No preguntes


A quien anda triste y apagado,
no preguntes la causa de su desgracia,
mejor le aseguras que en ti tiene un buen amigo .

Al que llora amargamente sin consuelo, 
no escudriñes el motivo de su llanto,
mejor dile que tu tienes hombro, pañuelo y sonrisa.

A quien atraviesa tambaleante por la vida, 
no analices el porqué de su confusión,
mejor le muestras que tu guardas una luz, un consejo,
un bastón por si llegara a necesitarlo.

A quien camina sin templo y sin oración, 
no preguntes porqué es un descreído,
mejor le enseñas a Dios y le metes en el secreto de tu plegaria.

Al que se resiste a seguir y se siente agotado,
no le vayas con normas,  deducciones o raciocinios,
mejor le das la mano y le dices "voy contigo".

No le preguntes a cada uno por su necesidad,
mejor le demuestras que siempre hay un sueño
más asombroso que su mala suerte.

jueves, 13 de junio de 2013

Perla 136

A QUIEN SE ENSALZA
DIOS LE HUMILLA


A QUIEN SE HUMILLA,
DIOS LE ENSALZA.

sábado, 8 de junio de 2013

La dignidad

Era muy exigente la hija de aquel rey, como correspondía a su linaje y abolengo.                             

Acababa de despedir a una de sus doncellas y decidió tomar a su cargo a otra recién llegada a la corte.                   

La primera vez que esta nueva doncella se dirigió a la princesa lo hizo de una manera muy coloquial, como lo haría con una amiga.                 
La princesa contrariada por esa conducta no tardó en increparle:           
- ¿Acaso no sabes con quién estás hablando?. Se me debe un gran respeto, puesto que yo soy una de las hijas el rey.
A lo que la criada humilde y rotundamente le respondió:
- Acaso no sabes tu con quién estas hablando?. A mí también se me debe un gran respeto, puesto que yo soy una de las hijas de Dios. 


lunes, 3 de junio de 2013

Perla 135


TODO

HOMBRE

ES 

UNA 

FI
   LI
       GRA
               NA

DE 

DIOS.




miércoles, 29 de mayo de 2013

Perla 134


NO METAS EN LAS ALFORJAS
LO QUE NO HAS DE NECESITAR,




SE HACE MÁS LARGO EL CAMINO
SI LLEVAS COSAS DE MÁS.

viernes, 24 de mayo de 2013

Buda y las vacas



Cierto día un granjero se dirigió muy preocupado donde estaba Buda hablando con sus monjes sobre lo material y lo espiritual, sobre el desprendimiento y las emociones.
El granjero le preguntó muy entristecido:
- He perdido quince vacas y por el disgusto estoy a punto de morir, si las has visto dime por favor donde están.
Buda le miró fríamente y le dijo:
- Aquí no están tus vacas, busca en otro camino.
El granjero se marchó con sus preocupaciones a cuestas y Buda entonces sentenció a sus monjes:
- Tenéis mucha suerte porque no tenéis vacas.

martes, 14 de mayo de 2013

jueves, 9 de mayo de 2013

Una madre

Una madre es alguien que te quiere por lo que eres,
y no por lo que tienes o sabes.
Alguien que trata de entenderte,
que se interesa por tus cosas, 
aunque sean pequeñas.
Es quien se acuerda de ti cuando no estas,
y que no te deja cuando fracasas.


Una madre es alguien que te levanta el ánimo 
si lo necesitas,
con quien se puede bromear sin que se enoje.
y que se acuerda de ti cuando reza,
Una madre comparte tu soledad y tu tristeza,
así como tus alegrías y tus sonrisas.
Es alguien que se lanza contigo a correr riesgos,
y quien nunca te negará su ayuda.

domingo, 14 de abril de 2013

Perla 128

LA FELICIDAD NO ES EL OBJETIVO
DE LA VIDA,


SINO LA CONSECUENCIA. 

jueves, 4 de abril de 2013

Perla 127

LAS FLORES QUE CRECEN
EN LA ADVERSIDAD


SON LAS MÁS HERMOSAS.

sábado, 30 de marzo de 2013

Perla 126

EL SOBERBIO NO AGRADECE,


EL HUMILDE LO HACE 
CONSTANTEMENTE.

lunes, 25 de marzo de 2013

Papa sabio

Para un niño
de cinco años,
su papa es 
el más sabio del mundo.

A los quince años
piensa que papá
ya no lo sabe todo.

A los venticinco,
el joven piensa
que su padre
no sabe casi nada.

A los cuarenta y cinco
se pregunta:
¿por qué no le pido
su opinión?.

A los cincuenta y cinco
¡Qué sabio es mi padre!.

Y a los sesenta y cinco añora:
Ojala mi padre estuviera aquí
para hablar con él.

miércoles, 20 de marzo de 2013

viernes, 15 de marzo de 2013

Perla 124


AL POBRE LE FALTAN 
MUCHAS COSAS;
AL AVARICIOSO, TODAS.





domingo, 10 de marzo de 2013

La tierra de Pajom

Pajóm quería prosperar, donde vivía tenía muy poca tierra y muy poco dinero para pagarla.
Había oído decir que los Paskím, una tribu lejana, daban tierra de sus territorios a un precio muy módico.
Así, pues, se encaminó a aquellas tierras y cuando llegó se fue hasta el jefe y le preguntó si podía comprar algo de su tierra.
- Elige el pedazo que más te guste, dijo el jefe, tenemos mucha tierra.
- Y, ¿cuál será el precio?, preguntó.
- Nuestro precio es siempre el mismo, mil rublos al día.
Pajóm no entendió lo que quería decir.
- Al día, ¿qué medida es esa?, ¿a cuantas hectáreas equivale un día?.
- Tenemos tanta que no sabemos cómo medirla, dijo el jefe, por eso la vendemos por día, puedes tener tanta tierra como tus pies puedan abarcar en un día, sólo existe una condición, que vuelvas al punto de partida en el mismo día, de lo contrario perderás el dinero.



Pajóm se puso muy contento y sólo pensaba en cuanta tierra podía conseguir, después elegiría la mejor para vivir él, luego vendería la peor y otras las alquilaría.
Aquella noche no pudo dormir por la emoción, y a la mañana siguiente, muy temprano, ya estaba listo para comenzar su camino.
El jefe vino hasta Pajóm, se quitó su sombrero y lo puso en el suelo:
- Esta es tu señal, empiezas aquí y aquí tienes que volver, le dijo, toda la tierra que seas capaz de abarcar caminando durante todo el día hasta que el sol se ponga, será tuya.
Pajóm sacó el dinero, lo puso en el sombrero y luego tomando una bolsa con pan y un recipiente con agua, partió.
Al hombro llevaba una pala con la que iría marcando los límites. Caminó a zancadas por los pastizales y cuando el duro sol llegó a lo más alto, Pajóm se detuvo a comer un poco y a beber agua y enseguida prosiguió su recorrido.
Cuanto más caminaba mejor parecía la tierra, de modo que comenzó a caminar más rápido y más lejos.
De repente se dio cuenta de que se había alejado mucho y que el sol estaba muy bajo en el cielo.
Decidió volver rápido, pero se sentía cansado, notaba sus piernas débiles, y pronto sintió miedo. ¡Oh Dios!, pensó, he querido abarcar tanto que ahora puedo perderlo todo.
Caminó y caminó y por fin vio no muy lejos el sombrero junto al jefe, tomó aliento y corrió aun más, las piernas se le doblaron, cayó hacia adelante y rozó el sombrero con las manos dejando escapar un gemido.
- ¡Bravo, gritó el jefe, has ganado mucha tierra!.
Un trabajador de la tribu se acercó, quiso levantarlo pero descubrió que Pajóm estaba muerto.
La tribu le compadeció. El trabajador recogió la pala y cavó una tumba lo suficientemente grande para Pajóm y lo enterraron.
Dos metros de la cabeza a los pies, eso era todo lo que necesitaba.