miércoles, 5 de marzo de 2014

Perla 172

AMIGO NO ES QUIEN SE CONMUEVE CON TUS FRACASOS,


SINO QUIEN SE ALEGRA 
CON TUS ÉXITOS.

viernes, 28 de febrero de 2014

domingo, 23 de febrero de 2014

Montaña sagrada


Habían oído que en su propio país se encontraba la Montaña Sagrada, pero nunca la habían visto.
Mirar hacia arriba no les agradaba, les era más cómodo mirar hacia abajo, por eso nunca la descubrieron.
Ella se alzaba poderosa hacia el cielo, esperando pacientemente a que las gentes descubrieran su belleza y su poder.
En un lugar del país había un enorme lago de aguas cristalinas, la montaña quedaba reflejada en él y muchos acudían al lugar para ver su reflejo; algunos, incluso, saltaban al agua y desgraciadamente se ahogaban, otros se convencieron de que en realidad no existía.
Un buen día, en medio de tanta confusión, un hombre cayó al suelo y casi muere pisoteado.
Tumbado boca arriba, él miró hacia el cielo y allí la vio, majestuosa e imponente. Trató por todos los medios de convencer a los demás de que la había visto, pero nadie le creyó, así que decidió buscarla por su cuenta.
Fue un viaje duro, pues el camino era empinado y muy peligroso, se desorientaba con facilidad, pero la visión de la montaña le animaba a seguir adelante a pesar de las dificultades.
A medida que avanzaba se iba encontrando con enfermos y discapacitados, o bien con personas que llevaban pesadas cargas a sus espaldas.
Fue entonces cuando comprendió que sólo aquellos que se habían caído al suelo por enfermedad, o por cansancio, habían logrado ver la Montaña Sagrada.
En definitiva, comprendió que sólo las personas perfectamente conscientes del significado de la palabra "abajo", eran capaces de levantar la mirada al cielo y contemplar la vida.

martes, 18 de febrero de 2014

Perla 170

                 

QUE FELICES SERÍAN LOS HOMBRES
SI SUPIERAN
QUE SON FELICES.

jueves, 13 de febrero de 2014

Perla 169

ÁMAME CUANDO
MENOS LO MEREZCA,


PORQUE SERÁ 
CUANDO MÁS LO NECESITE

sábado, 8 de febrero de 2014

Ante el divorcio

A casa de un sabio llegó un esposo agobiado, que estaba pasando por un momento de crisis con su pareja.
Buscaba un último consejo pues ya casi estaba decidido a separarse de ella.
El sabio lo escuchó atentamente, después le miró a los ojos y solamente le dio una palabra:
- Ámela.
Desconcertado replicó:
- Pero es que.... ya no siento nada por ella.
- Ámela, repuso el sabio.
Y ante la creciente desorientación del hombre, después de un oportuno silencio, el sabio añadió:
- Amar es,  entre otras cosas,  una decisión,  amar es dedicación y entrega,  amar es sembrar y el fruto de esa acción es el amor.  Amar es un ejercicio de jardinería:  arranque lo que hace daño,  prepare el terreno,  siembre amor,  sea paciente,  riegue y cuide;  y además esté preparado,  porque habrá plagas, sequías,  o excesos de lluvia,  mas no por ello avandone su jardín.  Ame a su pareja;  es decir,  que la acepte,  la valore,   la respete, le de afecto y ternura,  la admire y la comprenda, eso es todo. Ámela.

lunes, 3 de febrero de 2014

miércoles, 29 de enero de 2014

Perla 167

     
     
     LA 

     PEOR

     ENFERMEDAD

     ES

     NO

     SENTIRSE

     QUERIDO.

viernes, 24 de enero de 2014

¿Quien es mi hermano?

¿QUIÉN ES MI HERMANO?

El hambre que debe ser saciada,
La sed que debe ser apagada,
El desnudo que debe ser vestido,
El sin techo que debe ser hospedado,
El enfermo que debe ser curado,
El abandonado que debe ser amado,
El no aceptado que debe ser admitido,
El leproso que debe ser lavado,
El mendigo que debe ser socorrido,
El borracho que debe ser escuchado,
El loco que debe ser protegido,
El insignificante que debe ser admirado.
La prostituta que debe ser reconducida,
El anciano que debe ser servido.
El sin voz que necesita que alguien hable por él,
El turbado al que hay que ofrecerle amistad,
El cojo que necesita que alguien camine con él.

domingo, 19 de enero de 2014

martes, 10 de diciembre de 2013

Perla 160

NO HAY PEOR DECISIÓN


QUE LA DECISIÓN NO TOMADA.

La indecisón


Erase una vez un centauro que apareció por aquel lugar, y sintió hambre,
entonces tuvo que decidir 
- ¿qué comeré?, ¿un saco de alfalfa, o una hamburguesa; una hamburguesa, o un saco de alfalfa?....
Y como no supo qué decidir se quedó sin comer.
Llegó la noche y sintió sueño.
- ¿Dónde dormiré?, ¿en el establo, o en un hotel; en un hotel o en el establo?....
Y como no supo qué decidir se quedó sin dormir.
Sin comer y sin dormir, el centauro enfermó.
- ¿A quién llamaré?, ¿a un médico, o a un veterinario, a un veterinario o a un médico?....
Y como no supo qué decidir, el centauro murió.
La gente del lugar se acercó y sintió pena. Hay que enterrarlo, dijeron, pero....
- ¿Dónde lo enterraremos?, ¿en el cementerio, o en el campo, en el campo, o en el cementerio?....
Y como no supieron qué decidir llamaron a la autora del libro.
Ella tampoco supo qué decidir y por eso resucitó al centauro.
Y colorín, colorado, esta historia no se ha sabido que haya terminado.

sábado, 30 de noviembre de 2013

miércoles, 20 de noviembre de 2013

El árbol y el muchacho

Al pequeño le gustaba jugar cerca de su casa donde crecía un árbol solitario y
hermoso.
Cuando el niño tenía tiempo subía por su tronco y se columpiaba en sus ramas.
En su casa la comida escaseaba, y como al árbol ya le asomaba algún que otro fruto maduro, el niño le confesó:
- Necesito comer, tengo hambre.
El generoso árbol le ofreció:
- Toma de mis frutos y aliméntate.
El niño entonces subió por su joven tronco y comió las sabrosas frutas que colgaban de sus ramas.
El chico crecía y el árbol a su vez iba fortaleciéndose.


Un día, cuando ya era un apuesto joven, se acercó al árbol amigo para decirle que había encontrado el amor de una buena mujer y que se casaba.
- Necesito una casa para vivir con mi futura familia, le decía reflexionando sobre su futuro.
Y el generoso árbol le volvió a ofrecer:
- Coge la madera de mis ramas para poder hacerla.
Y así lo hizo, el joven gracias a su amigo pudo fabricar una casa humilde y cómoda.
Algún tiempo después, el ya hombre maduro, vino para hacerle una nueva confesión a su buen árbol, y le anunció:
- Tengo que ir a tierras lejanas y conseguir un futuro mejor para los mios, necesito un barco, pero no tengo dinero para comprarlo.
De nuevo el generoso árbol volvió a ofrecerse:
- Toma mi tronco, es grande y fuerte, justo lo que necesitas.
Y gracias a su tronco pudo construir un barco y navegar hacia tierras más prósperas.
Pasaron los años, anciano y cansado, volvió el hombre a visitar a su viejo, y siempre recordado árbol.
- Necesito descansar, le dijo ya casi sin fuerzas, y el árbol, tan generoso como siempre, no dudó ni un instante:
- Aquí tienes mi tronco talado y reposa sobre él tu cuerpo cansado.
Y el anciano junto al árbol, y el árbol junto al anciano descansaron juntos, unidos como siempre lo habían estado.


viernes, 15 de noviembre de 2013

Perla 157

LA  VERDADERA AMISTAD 
ES COMO LA LUNA LLENA:
CRECE A MEDIDA QUE PASA
 LA NOCHE.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Perla 156

LA VERDAD ES LUZ,


DENTRO DE TU OSCURIDAD
ESTA LA LUZ

martes, 5 de noviembre de 2013

Lloraba

A la mujer le ocurrió lo peor que puede ocurrirle a una madre:
su hijo había muerto.
Desde que le faltara, a penas podía dormir, lloraba y lloraba hasta la mañana.


Cuentan que un día apareció un ángel en su sueño que le ordenó:
- ¡Basta ya!.
- No puedo soportar la idea de no verlo más, se lamentaba la madre.
- Si lo quieres ver, ven conmigo.
La cogió de la mano y la subió al Cielo.
Por un largo camino comenzaron a pasar gran cantidad de chicos, vestidos como angelitos, con alitas blancas y una vela encendida entre las manos.
- Estos, explicó el ángel, son los que han muerto en estos últimos años, todos los días hacen este paseo con nosotros, porque son puros. Pronto veras a tu hijo, viene por allí.
La madre por fin lo vio, tan radiante como lo recordaba. 
Pero había algo que la conmovió; de todos, era el único que tenía la vela apagada.
En ese momento, el chico la vio y fue corriendo a abrazarla, ella también le abrazó con todas las fuerzas de su ser, y luego le preguntó:
- Hijo, ¿porqué tu vela no tiene luz?, ¿no la encienden como las de los demás?.
- Sí, claro, mamá, cada mañana encienden mi vela, como a todos, pero después tu con tus lágrimas la apagas, y así hasta el día siguiente.
Y se dice que desde aquel día, el regalo de la visión de su hijo en el Cielo secó para siempre las lágrimas  de aquella madre, y la paz de nuevo volvió a instalarse en su corazón.