martes, 10 de diciembre de 2013

Perla 160

NO HAY PEOR DECISIÓN


QUE LA DECISIÓN NO TOMADA.

La indecisón


Erase una vez un centauro que apareció por aquel lugar, y sintió hambre,
entonces tuvo que decidir 
- ¿qué comeré?, ¿un saco de alfalfa, o una hamburguesa; una hamburguesa, o un saco de alfalfa?....
Y como no supo qué decidir se quedó sin comer.
Llegó la noche y sintió sueño.
- ¿Dónde dormiré?, ¿en el establo, o en un hotel; en un hotel o en el establo?....
Y como no supo qué decidir se quedó sin dormir.
Sin comer y sin dormir, el centauro enfermó.
- ¿A quién llamaré?, ¿a un médico, o a un veterinario, a un veterinario o a un médico?....
Y como no supo qué decidir, el centauro murió.
La gente del lugar se acercó y sintió pena. Hay que enterrarlo, dijeron, pero....
- ¿Dónde lo enterraremos?, ¿en el cementerio, o en el campo, en el campo, o en el cementerio?....
Y como no supieron qué decidir llamaron a la autora del libro.
Ella tampoco supo qué decidir y por eso resucitó al centauro.
Y colorín, colorado, esta historia no se ha sabido que haya terminado.